Recordando a Daniel Sada
Me cayó muy mal Daniel Sada luego de leer en Babeliauna entrevista a propósito de su libro Porque parece mentira, la verdad nunca se sabe y no tenía ganas de saber más nada de su obra o de él.Sin embargo, ya no recuerdo por qué motivo, contaba con una cantidad generosa de dinero y me metí a la Gandhi de Miguel Angel de Quevedo y adquirí muchísimos libros y entre ellos --falté a mi palabra-- me llevé Porque parece mentira....
Leerlo fue como subirse a una montaña rusa narrativa, Impresionante, emocionante...
Cualquiera de los adjetivos, descripciones o reseñas del libro se quedan cortas, eso me queda claro y yo no querría decir nada más sobre él, excepto que aún tengo por ahí una lista de palabras y expresiones fuera de serie que van apareciendo en sus páginas.
En la Escuela Dinámica de Escritores de Mario Bellatín, uno de los escritores con los que tuvimos oportunidad de charlar fue precisamente con Sada, no sabía exactamente que esperar del señor que además dijo alguna vez que Porque parece mentira lo había escrito completamente desnudo.
Cuando tuve oportunidad de preguntarle por aquel extraño método de escritura, se río y no me contestó.
Sada resultó ser un gran tipo, muy sencillo, de mucho sentido común y sin empacho alguno en compartir enseñar... eso sí pedía un mínimo de interés y de oficio. Tenía un taller literario, pero para entrar uno debía contar con una obra ya en marcha, es decir era maestro de escritores.
Algo que me llamó mucho la atención era su historia, contada por sí mismo, alejada de un relato de poeta maldito o de glamour que uno escucha de otros escritores. Yo era un burócrata, dijo, iba a la oficina, hacía mis deberes de burócrata porque tenía que mantener a mi familia y a mí mismo. Por la noche, leía, escribía y ojalá hubiese tenido más tiempo para hacer ambas cosas.
Su paso oficial de trabajador del gobierno a escritor fue tardío y aún así fue prolífico con obras, guiones de cine y televisión. Lástima que ese espacio haya sido tan reducido si uno toma en cuenta que murió ayer --18 de noviembre de 2011-- a los 58 años de edad. Siempre pensé que Sada carecía del éxito y reconocimiento del que otros gozan, pero vaya que construyó los suyo de forma tan brillante. Descanse en paz.