Wish you were here: Lollapalooza
"One more song" gritaba el público en el Lincoln Hall Center y de atrás de una cortina salió Matthew Vázquez de Delta Spirit y dijo "los demás no van a regresar, así que ayúdenme y empezó "Wish you were here" de Pink Floyd. La algarabía se apoderó del lugar y el resto del grupo de Long Beach regresó al escenario para redondear su sólida presentación. Era casi el final de uno de los shows previos de Lollapalooza, pero más que desenlace era el principio.
Percusión brasileña, un vocalista que contorsiona la boca y las cuerdas de forma original y toda una banda llena de entusiasmo Reptar deja huella.
Dicen que The Vaccines son los nuevos Arctic Monkeys, pero ya me gustan más, su presencia es mejor y no tienen ningún problema para conquistar a la audiencia.
Grace Potter and The Nocturnals rindieron a sus pies a decenas de personas en su primera presentación en el Lollapalooza. Grace deleitó a sus fanáticos que la veían anonadados. Inolvidable cuando todos le pegan simúltáneamente a la batería, fue clímax.
Todavía no terminan por gustarme en vivo los Smith Westerns, el contraste con su material grabado es latente, sin embargo, no tienen más de 20 años de edad y el futuro es suyo.
The Kills fue lo que más disfruté en el día uno, su poder y energía es incomparable. Su personalidad en el escenario, extraordinaria.
Cuando Bright Eyes se encarrera nada los detiene, tienen un estilo que los acerca, pero también diferencia de sus pares. No pasan desapercibidos con todo y que de repente bajan un poco su intensidad.
Coldplay es Coldplay y todo lo que diga no valdrá la pena.
Diversión, cambios de ritmo, sorpresas, ímpetu a raudales que te llevan a cantar y bailar lo que en condiciones normales no harías, eso es Girl Talk.
Si me casara y organizara una fiesta frente al mar o en un jardín con jacuzzis, múltiples barras y una pista de baile, el grupo que me gustaría que tocase serían los Friendly Fires que se distinguieron por su buen ritmo, energía y entusiasmo, mismos que pusieron a bailar a una nutrida concurrencia.
Poco a poco quienes terminaron por imponerse en el gusto del público fueron los Black Lips que en el escenario lucen incansables y poco a poco van conquistando a la gente, con todo y que fríamente uno pensaría que se van volviendo monótonos. Pero en lugar de cansar, cada canción es como una oportunidad de hacerlo mejor.
DOM refrendó esa categoría de acto promesa y en crecimiento que le ponen muchos especialistas. En vivo son distintos a lo que yo imaginaba, son una gran maquinaria.
De los Drums una tristeza que suenen tan pequeños en el escenario, no le llegan a su material grabado y eso se acentúa en sus mejores canciones que en vivo fueron para mí débiles y decepcionantes.
Impresionante fue la actuación de los Deftones y en mi caso ya ni sé por qué me alejé de ellos y cuál sea el motivo de tenerlos en el pasado cuando se rifan, saben conectar y hasta pareció merecían escenario principal.
No sé por qué fui a ver a Ceelo Green, quien si bien es todo un showman, incluyendo vestuario y bellas acompañantes, después de un ratito mejor me salí de la bola y fui por cerveza.
Tenía el temor de que Likke Li repitiera la historia de Drums, pero oh no. Su actuación cumplió expectativas y conquistó a nuevos fans. El estrellato es para alguien como ella.
Difícil elegir entre Beirut y My Morning Jacket, me incliné por los segundos y si cambiaba de oponión al vuelo, todavía podía agarrar lo otro de arranque. MyMorning Jacket tuvo un set larguísimo y por momentos se volvía eterno, pero no para mal. De pronto estaba yo de airhead con unos tipos practicando air guitar. Hasta me cansé un poco de bailar, pero ya ni tuve ganas de cambiar de escenario. Me llamó la atención que no hubiera tanta gente como con otros headliners, en los laterales había espacio. Lo hicieron tan bien que merecieron toda la atención.
Para cerrar el día fui a ver a White Lies al Double Door y no decepcionaron en nada. Su set list y su ejecución fueron sensacionales. El público estuvo a sus pies y ni una sola queja. Son talentosos y sus canciones responden a una tradición sólida, pero que encuentran su propio espacio. Su disco más reciente los refuerza muy bien.
Siempre asocio a Titus Andronicus con lugares pequeños y de poca luz, pero les tocó despertarse temprano y bajo el rayo del sol, ya con un Gran Park enlodado por una lluvia mañanera, dieron lo mejor de sí para que el escenario Music unlimited no les quedara grande y dieran la impresión de que lo mejor está por venir.
No sabía después a que escenario acercarme, no lo tenía del todo claro, pero las melodías y la voz que provenían del Sony me incitaron a acercarme y acercarme es lo que debería hacer al material de la irlandesa que muchos catalogan de maravilla.
Luego de participar en el primer par de random photos del día cerca de la gran fuente, terminé viendo a little hurricane conformado por un tío que canta muy bien y una atractiva baterista. De ellos no había escuchado nada, pero me gustaron mucho más de lo que pude imaginar.
Nunca había visto en vivo a los de Noah and The Whale y no fueron los hippies que me imaginé, sino un grupazo hecho y derecho (no porque unos hippies no puedan serlo) que saben muy bien como parar un buen show.
Un buen cambio de ritmo con tonadas y afanes que buscan llegarle al público y de alguna forma innovar aparecieron los de Pains of Being Pure at heart que conectaron bien con la gente y le dieron un buen toque a la tarde que empezaba a nublarse.
Agradable también fue aparicion de los legendarios (¿sí?) Cars. No llegué al final y tomé la difícil decisión de no ver a Cage the Elephant y Portugal The Man porque mientras tocaban (y alguien robaba las cosas de Partugal) me fui al hotel y me aventé a la alberca. No sé por qué lo hice, pero sentí debía hacerlo. Luego me di un duchazo rápido y mi único deseo era ver bien adelante a los Foo Fighters, lo cual implicaba renunciar a casi todo lo demás.
Antes de los FF se vino una intensa lluvia que suavizó aún más el lodo que ya había en el Grant Park. EL público felíz saltaba en el lodo y todos nos salpicábamos. Pero bueno, ya era casi el cierre.
Los fans de los Arctic Monkeys desesperados pedían su aparición, pero la lluvia retraso las cosas y ya me esperaba otro fiasco de su parte. También en Lollapalooza y en la ciudad de México me habían dejado una mala impresión. Sin embargo, cuando aparecieron en escena, empezaron a tocar y alimentaron la felicidad de toda la gente que había a mi alrededor, fue en lo personal como una reconciliación. A pesar de la lluvia, el setlist recortado y que no todo parecía salirles como querían, estuvo bastante bien y ya hasta me estoy arrepintiendo de lo escrito líneas arriba en el sentido de que ya prefería a los Vaccines.
Y luego... luego los Foo Fighters que como dijeron en una conversación vía twitter, "estuvieron épicos". No hay mejor calificativo.
Su actuación en general fue estupenda.
Saben darle emotividad y dramatismo narrativo a cada aspecto.
Dave Grohl es un frontman de primer nivel.
Dave Grohl intentó lucirse y lo consiguió.
Dave Grohl quiso que sus compañeros también se lucieran y les dio espacio para ello.
Los Foo Fighters dieron cátedra de una presentación de rock
Los Foo Fighters vertieron un poco de su propia filosofía rockera.
Hubo burla a los famosos encores.
Interactuaron con Perry Farrel.
Hubo una mención a Kurt y al pasado de Grohl en Chicago. A los 13 años en Cubbie Bear. ¿Cómo entró a esa edad? Jaja. ¿En verdad es punk ese lugar?
El cierre de Lollapalooza en su escenario fue un verdadero cierre.
Lleno de lodo (con un pie dibujado en el omoplato sobre mi jersey del Tottenham --nada que ver con los disturbios de Londres--- gracias a un bodysurfer), satisfecho emprendí mi camino al hotel. La noche la terminaría en un bar cantando, bailando y diciendo tonterías con un montón de desconocidos.