Mini-Shaq vs experto en técnicas de interrogación
Entré en compañía del Mini Shaq a un restaurante de comida japonesa y mientras me sentaba no pude evitar ver que del otro lado de la barra en la que nos acomodaron había una mujer muy atractiva con un generoso escote, junto a ella había un tipo gigantesco. El mini-shaq hablaba algo sobre Nick Hornby y no se había percatado de la mujer del vestido rojo, así que intenté alertarlo.
- Mira con discreción a la mujer que está del otro lado de plancha y luego a su acompañante, no quiero que te pillen esta vez.
El Shaq se puso serio, tomó la carta, colocó el dedo índice de su mano derecha sobre sus labios y cuando supuso que nadie lo veía, levanto su mirada sobre el menú. Abrió la boca, dejó caer el menú sobre la barra y se quedó observado a la mujer del vestido rojo, atónito.
- Te dije que fueras discreto, le advertí, pero no recibí respuesta.
Miré al otro lado de la barra y vi como el gigantón sintió el peso de la mirada del Shaq, cortó una sonrisa y nos observó con seriedad. El Shaq por fin reaccionó, vio a los ojos al tipo, tragó saliva y volvió a tomar la carta.
- Dude, no mames, estoy en graves problemas.
- Te dije que fueras discreto.
- Dude, no pude lograrlo y menos ahora, dijo el Shaq aún tapándose la cara con la carta.
- Maldito Shaq.
- Tenemos que cambiarnos de mesa, no podré evitar ver a esa diosa urbana y el tipo me madreará.
- ¿Diosa urbana? Parece veracruzana.
- ¿Veracruzana?
El Shaq bajó cuidadosamente la carta y volvió a dejarla caer sobre la barra.
- Tienes razón, dude, no le había visto la cara. Que la mierda, gracias a ese güey es
unreachable. Otra mujer
unreachable, pero ahora por un dude.
El tipo volvió a mirar en nuestra dirección y el Mini-Shaq aseguró que se trataba de un judicial experto en técnicas de interrogación.
- Es tipo, dude, me va a hacer sufrir, lo sé... No voy a poder evitar verla.
- Concéntrate en lo que vas a pedir, pareces al borde de las lágrimas.
- Primero que nada, dude, debemos tomar medidas. Nos referiremos a ella como la chica de los martinis.
- ¿Qué?
- Como el poema de Jill MacDonough que trae la
Letras Libres.
- El de
Las Tetas...- ¡¡¡¡¡Martinis!!!!! vociferó el Shaq.
- Yo solo decía el nombre del poema*.
Levante la mirada y vi que el tipo me veía ahora a mí con severidad.
- Ya te entendí, los Martinis nos pueden causar muchos problemas.
- Pinche dude, por fin captaste. Esos Martinis me tiene loco y quiero embriagarme con ellos.
-Pero el dueño de los Martinis va a llamar a su madrina y juntos te aplicarán técnicas de interrogación.
- Exacto. ¡¡¡¡Quiero mis Martinis!!!!
El mesero alcanzó a escuchar y dijo que inmediatamente nos llevaba unos Martinis, lo que provocó nuestras carcajadas. Ordenamos nuestros platillos y en medio del humo que producía su cocción observé que la chica --la de los Martinis-- me miraba. Un segundo después noté que el supuesto judicial torcía la boca y me sentí en problemas, pero guardé la compostura. Mientras comíamos, varios temas salieron en la plática y de repente el Shaq recurría al de los Martinis. Levanté la mirada y vi que la mujer ahora cruzaba miradas con el Shaq, lo que no podía ser bueno porque se envalentonaría y así ocurrió.
- No me importa como, dude, pero es la tercera vez que me mira y me le acercaré.
- Shaq, no veo como lo consigas, a menos de que te contraten como cocinero en este instante. Y si así fuera, aún debes librar al tipo.
- Por unos buenos Martinis soy capaz de cualquier cosa...
Pude observar como la de los Martinis se ponía de pie para dirigirse al baño. El Shaq, irreflexivo, también se levantó.
- Dude, pide la cuenta.
- Shaq, no lo hagas.
- Dude, no hay opción.
Todo fue muy rápido. Primero paso la Martinera, atrás el Shaq y luego el especialista en técnicas de interrogación. El primero en volver fue el Shaq, agitado.
- Qué hiciste.
- Joder, nada. Pero el tipo se plantó en la entrada del baño, se quitó su cinturón y no se mová de ahí.
- ¿Qué? pregunté al Shaq.
- Aproveché que un dude entró y que él se hiciera a un lado para escapar.
- Lo sabía.
- No Martinis for me.
Apareció entonces la mujer, pasó frente a nosotros, nos sonrió y siguió caminando.
- No te preocupes Shaq, ese tipo no es pieza para ti, debiste enfrentarlo, hasta puede ayudarte si estabas en problemas, dije al Shaq para animarlo.
- Dude....
- Ya ves, hasta ella se adelantó. El tipo solo tenía suerte de estar con ella, no son nada.
- Dude...
- Ahora debe estar batallando en el baño por algún problema de próstata, era mucho más viejo que Martinis.
- Dude...
El Shaq tenía los ojos muy abiertos, mire hacia atrás y no vi nada. No vi nada porque el gigantón era tan grande que bloqueaba con su camisa amarilla toda la visión...
- Jóvenes...
- Buenas tardes, dijo el Shaq.
- Buenas tardes, agregué yo.
Pasó un minto muy largo en el que nos miró con severidad.
- Provecho, jóvenes.
- Provecho, dijo el Shaq y como siempre que está en problemas empezó a reirse (juijuijuijui)
El hombre me dio una palmada en la espalda, apretó al Shaq de un hombro y al ver nuestra mesa dijo: los Martinis son buenos. Por fin reanudó su caminó y salió del restaurante.
El Mini-Shaq estalló en risa y hasta derramó unas lágrimas.
- Dude, te lo dije, es un experto en tortura. Me duele el hombro como no sabes.
Ya pasaron varios días del hecho, pero todavía hoy el Shaq está adolorido y se le ve con frecuencia moviendo su hombro como si fuera un tenista calentando para un partido.
*
"Tetas como Martinis"